Hmno. Jorge Estemac

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La Iglesia de Dios

La misión: Según la Biblia la iglesia es la asociación de personas creyentes que están comprometidos a vivir una vida que aprueba Dios y propagar el evangelio. Como en la iglesia primitiva la misión es esparcir, promover las buenas nuevas por el mundo promovido por el amor a Dios y de Dios.

Si aceptamos la premisa citada en el párrafo anterior, la iglesia, la casa de Dios, el edificio dedicado a la reunión de los creyentes, los salvos de Dios, los misioneros de Dios debe estar disponible el máximo tiempo prudente para quienes necesitan o quieren refugiarse en ella.

El templo, la casa de Dios se debe mantener disponible para quienes necesitan entrar en ella para orar, meditar, asociarse con otros para consolarse, para animarse, para estudiar las escrituras. Por eso las puertas del templo debe, hasta donde sea posible, permanecer abiertas el máximo tiempo prudente para el uso de quienes necesitan entrar.

Considerando el clima de incertidumbre por las olas de crímenes que azota el país, particularmente en las ciudades, hay que ser prudente y proteger el templo y las personas que acuden a ella. El uso del templo, la casa de Dios, el centro de oración, debe ser para el púbico y no solo miembros de la agrupación que acuden regularmente, si la misión es evangelizar, hay que aprovechar al máximo las oportunidades para pescar almas para el reino de Dios.

Yo diría que no se debe mantener cerrado las puertas de ningún templo en los días asignados a la adoración o cultos. Aunque la mayoría fueran a cumplir con alguna misión en otro lugar, el templo deber estar disponible para quienes puedan aparecer para usar el templo según sus necesidades espirituales o religiosas, aunque no fueran miembros de congregación. Tres o mas personas, por lo menos, deben estar disponibles en el templo para tener las puertas abiertas y disponibles para recibir y atender a quienes puedan aparecer y luego para cerrar el templo en tiempo apropiado.

La misión de la Iglesia de Dios es rescatar almas para Dios; para lograr esto, los servidores de Dios, los comprometidos con la misión de la iglesia, deben estar alerta para cualquiera oportunidad que se presenta para ministrar la palabra de Dios, para rescatar quienes buscan salvación. Debemos de cuidarnos que no seamos complacientes y olvidar la misión de salvar almas, por concentrar demasiado en lo de uno y no en lo de Dios, primero. La iglesia no debe estar sujeta a nuestro horario, a nuestras limitaciones o programas personales sino a la necesidad de la iglesia de servir al máximo todos los que a ella acudan. El ritmo de la iglesia es la que establece Dios no nosotros.

Recordemos que Dios no quiere cristianos tibios, sino encendido con la pasión de buscar, de procurar almas para el reino de Dios. No nos engañemos, porque no podemos engañar a Dios, ni a nosotros mismos, porque sabemos lo que hacemos, estamos consiente de eso, podemos tal vez engañar al pastor, otros ministros, otros hermanos pero nunca a Dios ni a nosotros mismos. Hagamos las cosas bien, como manda Dios en la Biblia y lo que nos indica el Espíritu Santo de Dios. Ora, medita en la Palabra. Hay que dar lo mejor de nosotros a Dios, nada mediocre, sino excelente siempre, lo mejor de nosotros.

Que Dios nos ilumine, mientras nosotros fortalecemos nuestra fe, porque sin fe no es posible agradar a Dios ni lograr las metas en el reino de Dios. Sin fe no podemos ser efectivos para la obra de Dios. Dios nos ama, amamos a Dios? Hagamos lo que agrada Dios, sirviendo con amor y con fe, no importa los sacrificios, la recompensa lo vale. Que Dios continúe con Su misericordia hacia nosotros. Yo los amo con el amor que Dios me da, los encomiendo al Padre Dios.

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El Reto de los Creyentes

La Iglesia de Dios necesita de personas creyentes, personas con fe en Dios y que tengan valor para luchar por el pueblo de Dios. Necesitan líderes comprometidos con la gran misión de la iglesia y sometidos completamente a la voluntad Divina. Líderes que no someten la obra de Dios, de la Iglesia de Dios, a sus circunstancias particulares, personales. Si decimos que Dios es primero en nuestras vidas, todos tenemos que actuar de acuerdo con ese compromiso, dejar nuestras cosas personales a un lado para cumplir cabalmente con la obra de Dios, con la misión que tenemos, de proclamar las buenas nuevas a todo el mundo. No estoy sugiriendo que tenemos que descuidar nuestras familias ni obligaciones oficiales con el estado, cada cosa tiene su lugar, hay prioridades. Pero cuando la obra de Dios requiere nuestra atención inmediata que puede ser de mayor prioridad? No, Dios nunca requerirá que seamos negligentes con nuestros compromisos temporales, compromisos oficiales con el estado o con otras personas que depende de nosotros.

Pero lo que si estoy diciendo es que Dios proveerá para nuestras necesidades y las de la iglesia cuando cumplimos Su voluntad. Pero hay de esos líderes que entorpecen la obra de Dios por sus ambiciones personales. Que no permiten que otros hagan lo que ellos no están en condiciones de hacer o no pueden hacer y temen perder el control. Eso refleja algo muy serio, espiritualmente hablando: Que los frutos del egoísmo se esta manifestando en forma de orgullo, arrogancia o prepotencia. Entendemos que el egoísmo, que es un flagelo espiritual y que desplaza el amor. Sabemos que es pecado todo lo que va en contra de la voluntad de Dios, todo lo que viola los preceptos de Dios. Como se combate ese mal del egoísmo? Con unas buenas dosis de humildad y amor cristiano, con el sometimiento completo a la voluntad Divina. Poniendo la obra de Dios antes que nuestros gustos personales, de nuestras ambiciones personales, de nuestras circunstancias personales. No se debe frenar el progreso de la iglesia, del pueblo de Dios, porque no podemos andar al ritmo de los otros que son mas progresistas, atrasando así la iglesia en su desarrollo. Hasta donde yo se no hay sumo sacerdote en la Iglesia de Dios, los pastores y otros ministros tienen una función definida por la palabra de Dios y deben estar sometidos(as) a las directrices del Espíritu Santo, y si no es así los mismos creyentes miembros de la Iglesia de Dios deben llamarlos a cuenta, bajo la autoridad del Espíritu Santo de Dios.

Dios toma en cuenta a esos líderes que entorpecen el progreso del pueblo de Dios y deja que ciertas condiciones los visita; hasta que se someten a la voluntad divina y dejan libre a los fieles para que asuman su justo papel en el desarrollo de la iglesia. No te has dado cuenta de las muchas enfermedades dentro de la misma iglesia? No has notado la tibieza generalizada? Quienes son responsables por esto? Todo tiene su causa y efectos. Esto no debe ser así si estamos sirviendo a Dios según Su divina voluntad y no bajo nuestras condiciones personales. Si verdaderamente estamos santificados, eso no deber ser; Dios quiere que todos en Su pueblo seamos saludables, prósperos espiritualmente y temporalmente; si me dudas consulte con Dios.

Si decimos que la iglesia es de Dios, entonces debemos como hijos de Dios, como fieles de Dios, debemos proteger y defender la iglesia desde adentro y por afuera. Veremos la gran diferencia cuando los fieles asuman su responsabilidad para con la Iglesia de Dios y no usan excusas, culpando a los líderes; accediendo a la voluntad de los líderes en vez de la voluntad de Dios. Si eres fiel, y tienes una relación personal con Dios, entonces el Espíritu Santo de Dios os guiara en todas Sus verdades. Una de esas verdades es tu responsabilidad como hijo(a) de Dios de proteger y defender Su iglesia. Individualmente y colectivamente tenemos la responsabilidad de corregir los errores que percibimos, que conocemos, para el bien de la iglesia y para la gloria de Dios. La hipocresía no tiene lugar en el pueblo de Dios. Si los líderes no se preparan bien para servir bien, con excelencia al pueblo de Dios están cometiendo una falta muy grave. Dios no merece mediocridad, ni su pueblo tampoco. Si no atienden con humildad y sabiduría al pueblo, seria mejor que renunciasen porque según la misma Biblia, aquellos que por su culpa causen que uno de los fieles se pierda seria mejor que amarrasen una piedra al cuello y se tirasen al río. Si no pueden con excelencia servir que renuncien o sean removidos para el bien de la Iglesia de Dios.

Queridos hermanos(as) de la fe, os exhorto a tomar en serio tus responsabilidades para con la iglesia de Dios, no permitiendo que nadie, ni los líderes, entorpecen, atrasan el progreso de la iglesia. Debemos procurar que nuestra descendencia, nuestros jóvenes, sean atraídos por la verdad de Dios, la verdad de la Iglesia de Dios. Que nuestros jóvenes encuentra en la iglesia su papel de servir en y con la iglesia. Que nuestros jóvenes acepten el reto de servir a Dios con la Iglesia de Dios en todo el mundo. Cuando lleguemos a ese nivel espiritual donde nos entreguemos completamente a Dios, veremos que habrá menos enfermedades azotando a los miembros de la iglesia. Cuando realmente ponemos la obra de Dios, la Iglesia de Dios antes que nuestros intereses personales habrá mas sanaciones, habrá mas manifestaciones del Espíritu Santo en nuestras vidas, en la Iglesia de Dios y en nuestro entorno. Como en la iglesia primitiva como leemos en el libro de los Hechos(Capitulo 2:1-6 y 41-47).

Oren hermanos que Dios nos unge con el Espíritu Santo, que podemos entender las revelaciones del Espíritu Santo y que asumamos nuestras justas responsabilidades como creyentes, como hijos redimidos de Dios, coherederos con Jesús Cristo del reino de Dios. Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos perdona por nuestra falta de fe, por nuestra falta de humildad y por nuestra falta de valor para asumir nuestra responsabilidad como hijos de Dios. Que el amor y la paz de Dios este con nosotros hoy y siempre. Amen.