La Iglesia de Dios

La misión: Según la Biblia, la iglesia es la asociación de personas creyentes que están comprometidos a vivir una vida que aprueba Dios y propagar el evangelio. Como en la iglesia primitiva, la misión es esparcir, promover las buenas nuevas por el mundo en obediencia a Jesús Cristo y promovido por el amor a Dios y de Dios. El testimonio de nuestra vida con el Señor es la mas importante herramienta en nuestra evangelización.

Si aceptamos la premisa citada en el párrafo anterior, la iglesia, la casa de Dios, el edificio dedicado a la reunión de los creyentes, los salvos de Dios, los misioneros de Dios, debe estar disponible el máximo tiempo prudente para quienes necesitan o quieren refugiarse en ella. El templo, la casa de Dios se debe mantener disponible para quienes necesitan entrar en ella para orar, meditar, asociarse con otros para consolarse, para animarse, para estudiar las escrituras. Por eso las puertas del templo debe, hasta donde sea posible, permanecer abiertas el máximo tiempo prudente para el uso de quienes necesitan entrar.

Considerando el clima de incertidumbre por las olas de crímenes que azota el país, particularmente en las ciudades, hay que ser prudente y proteger el templo y las personas que acuden a ella. El uso del templo, la casa de Dios, el centro de oración, debe ser para el púbico y no solo miembros de la agrupación que acuden regularmente, si la misión es evangelizar, hay que aprovechar al máximo las oportunidades para pescar almas para el reino de Dios.

Yo diría que no se debe mantener cerrado las puertas de ningún templo en los días asignados a la adoración o cultos. Aunque la mayoría fueran a cumplir con alguna misión en otro lugar, el templo deber estar disponible para quienes puedan aparecer para usar el templo según sus necesidades espirituales o religiosas, aunque no fueran miembros de la congregación. Tres o mas personas, por lo menos, deben estar disponibles en el templo para tener las puertas abiertas y disponibles para recibir y atender a quienes puedan aparecer y luego para cerrar el templo en tiempo apropiado.

La misión de la Iglesia de Dios es rescatar almas para Dios; para lograr esto, los servidores de Dios, los comprometidos con la misión de la iglesia, deben estar alerta para cualquiera oportunidad que se presenta para ministrar la palabra de Dios, para rescatar quienes buscan salvación. Debemos de cuidarnos que no seamos complacientes y olvidar la misión de salvar almas, por concentrar demasiado en lo de uno y no en lo de Dios, primero. La iglesia no debe estar sujeta a nuestro horario, a nuestras limitaciones o programas personales sino a la necesidad de la iglesia de servir al máximo todos los que a ella acudan. El ritmo de la iglesia es la que establece Dios no nosotros.

Recordemos que Dios no quiere cristianos tibios, sino encendidos con la pasión de buscar, de procurar almas para el reino de Dios. No nos engañemos, porque no podemos engañar a Dios, ni a nosotros mismos, porque sabemos lo que hacemos, estamos consiente de eso, podemos tal vez engañar al pastor, otros ministros, otros hermanos pero nunca a Dios ni a nosotros mismos. Hagamos las cosas bien, como manda Dios en la Biblia y lo que nos indica el Espíritu Santo de Dios. Ora, medita en la Palabra. Hay que dar lo mejor de nosotros a Dios, nada mediocre, sino excelente siempre, lo mejor de nosotros.

Que Dios nos ilumine, mientras nosotros fortalecemos nuestra fe, porque sin fe no es posible agradar a Dios ni lograr las metas en el reino de Dios. Sin fe no podemos ser efectivos en la obra de Dios. Dios nos ama, amamos a Dios? Hagamos lo que agrada a Dios, sirviendo con amor y con fe, no importa los sacrificios, la recompensa lo vale. Que Dios continúe con Su misericordia hacia nosotros. Yo los amo con el amor que Dios me da, los encomiendo al Padre Dios.

Hmno. Jorestemac
Panamá, Rep. Panamá
Diciembre 12, 2012.